La región que está más preparada y que tiene hoy la mayor capacidad para liderar la estrategia de nearshoring en Colombia es Antioquia.
Así lo afirmó el experto internacional Martín Gustavo Ibarra Pardo, presidente de la firma Araújo Ibarra y Asociados, en su conferencia “Retos y oportunidades para América Latina y Colombia dentro del nuevo contexto global”, en el marco de las reflexiones de un diálogo empresarial convocado en el mes de Mayo por el Centro de Pensamiento de la Universidad EIA y la Cámara de Comercio Aburrá Sur.
La idea del Nearshoring está comenzando a retumbar en América Latina, sobre todo luego de la denominada guerra comercial entre China y Estados Unidos. Aunque es un modelo que ya se ha implementado desde hace años, la pandemia, los conflictos internacionales, entre otros factores, están haciendo que las empresas pongan sus ojos en nuestra región, una de las de mayor potencial económico mundial.
De acuerdo con el Foro Económico Mundial, el Nearshoring consiste en relocalizar las operaciones de las empresas en un país cercano, con la posibilidad de aumentar la producción, disminuir los tiempos de entrega, y servir como un pulso para medir la economía del país a donde se migró.
Hay países de América Latina que están recibiendo a manos llenas estas nuevas oportunidades, como es el caso de México, Costa Rica y República Dominicana. México incluso desarrolló el Reshoring Index en el que con gran éxito identificó los 8 factores que cada región debe tener en cuenta para atraer inversión manufacturera.
La apuesta del Aburrá Sur
De acuerdo con el experto internacional, en el contexto de las 21 tendencias globales que han impactado el comercio y la inversión en los últimos 23 años, América Latina y Colombia cuentan, al menos, con 10 oportunidades de negocios en distintos sectores que, en particular, podrían ser aprovechados por los empresarios antioqueños.
Entre los frentes de oportunidad figuran la electricidad verde, los vehículos eléctricos, los data centers, la salud, el turismo sostenible y la agroindustria, algunos de los cuales cuentan con algunas iniciativas emergentes en nuestra región.
Así lo ratificó la presidenta Ejecutiva de la Cámara de Comercio Aburrá Sur, Lillyam Mesa Arango, al comentar las visiones del presidente de Araújo Ibarra. Indicó que en esta misma línea, “en nuestra región la apuesta de reindustrialización se centra hoy en promover una diversificación sectorial enfocada en 5 apuestas claves: turismo sostenible, bioeconomía e industrias sostenibles, consolidación de encadenamiento productivo de astilleros menores y del sector aeroespacial, y en la especialización del Aburrá Sur como hub digital de Antioquia y el país”.
Agregó que hoy más que nunca, la Cámara de Comercio es consciente de la importancia que tiene de servir como bisagra articuladora entre las políticas públicas de reindustrialización y las cadenas de valor estratégicas globales.
Ejercicios recientes en el Aburrá Sur advierten que en los 5 ejes de reindustrialización que lidera la Cámara a través de su Agenda Competitiva la región cuenta ya con: empresas anclas; capital empresarial, talento humano e infraestructura tecnológica; institucionalidad académica enfocada en nuevas tendencias; redes de cooperación público-privada; políticas públicas nacionales y regionales de reindustrialización, y ejes logísticos como las 4G que mejoran la comercialización con mercados.
Cifras para considerar
Martin Gustavo Ibarra Pardo destacó el enorme potencial que presenta Antioquia para capturar una parte importante de la estrategia de Nearshoring para el aprovechamiento de la relocalización de actividades estratégicas en América Latina provenientes de China. A juicio del analista global, Antioquia tiene todas las condiciones para sacar ventaja de esta plataforma, incluso por la vía de aprovechar complementariedades con México, tanto en su mercado interno como en el de Estados Unidos.
El analista insistió en que Colombia tiene un problema estructural en materia de oferta exportable, el cual se ha profundizado en las últimas décadas. Recordó que en 1991, el país tenía el 60% del per cápita exportador del mundo. Hoy, varias décadas después, tan solo llega al 27%.
En la actualidad el país exporta un per cápita USD$1.000/habitante/año, que es la mitad del latinoamericano y la tercera parte del mundial. Es decir, si Colombia exportara lo que exporta el promedio mundial, debería vender al mundo USD$150.000 millones y no USD$50.000, y sería un país diferente.



