Por: Angélica Caballero Jerez
Andrea Vélez, diseñadora de interiores y apasionada por el arte y las manualidades, es la fundadora de la empresa «Para la Gloria de Dios», un proyecto que nació desde lo más profundo de su ser, tras la pérdida de su pareja hace más de nueve años. Andrea se enfrentó a uno de los momentos más difíciles de su vida, esta experiencia, marcada por el dolor y la impotencia, la llevó a un periodo de búsqueda espiritual y personal.
Durante dos años, Andrea se sentía perdida, alejada de sus propias pasiones y talentos, sin embargo, fue en ese vacío donde comenzó a encontrarse a sí misma, redescubriendo su amor por la creatividad y su conexión con Dios. El duelo la acercó a una espiritualidad más profunda, donde encontró en la fe un refugio, fue en ese proceso cuando la idea de crear «Para la Gloria de Dios»
“Quería hacer algo que me transmitiera paz y tranquilidad”, recuerda Andrea. Decidida a darle un sentido más significativo a su arte, comenzó a crear productos que no solo reflejaran su creatividad, sino también su fe. La marca no solo son artículos religiosos, sino una manifestación de su viaje espiritual y su deseo de compartir ese mensaje con otros.


A lo largo de los años, Andrea ha desarrollado productos que, según ella, buscan conectar a las personas con Dios a través de pequeños detalles. Su enfoque es único: fusionar la estética con la espiritualidad de una manera que atraiga tanto a jóvenes como a adultos.
Sus productos incluyen desde artículos decorativos hasta piezas de bisutería, todos diseñados con un mensaje de amor y esperanza. Cada artículo está acompañado de un mensaje personal, escrito por Andrea, que busca inspirar a quien lo recibe. Estos mensajes, como ella describe, son de Dios para sus clientes, una muestra palpable de la presencia divina en lo cotidiano.
A lo largo de su trayecto, Andrea ha enfrentado desafíos, especialmente con los estereotipos religiosos, Sin embargo, ha logrado convertir esas dificultades en oportunidades para acercar a las personas a la fe de una manera más auténtica.
«Para la Gloria de Dios» no sigue estrictamente los parámetros tradicionales de los artículos religiosos; su propuesta es más moderna, creativa y personalizada, lo que ha permitido que su mensaje llegue a públicos de todas las edades.




Uno de los momentos más significativos en la trayectoria de esta emprendedora, ha sido su vinculación con el programa «Envigado Emprende», un esfuerzo conjunto de la Cámara de Comercio Aburrá Sur y la Alcaldía de Envigado. Andrea se unió a este programa con el objetivo de fortalecer su negocio y adquirir herramientas que le permitieran expandir su visión.
“El programa me ha ayudado a enfocarme, a conocer mis números, mi parte operativa y, sobre todo, a tener un negocio bien montado”, asegura. A través de este proceso, Andrea ha aprendido la importancia de contar con asesores y expertos que la guíen en las áreas en las que, como emprendedora, no tenía experiencia previa.
El programa Envigado Emprende no solo le ha brindado formación técnica, sino que también le ha permitido conectarse con una comunidad de emprendedores que comparten su misma pasión por llevar adelante proyectos con propósito. Gracias a este acompañamiento, Andrea ha logrado afinar su modelo de negocio, visualizando un futuro en el que «Para la Gloria de Dios» se expanda a otras ciudades y países, siempre con la misión de transmitir su fe a través de sus productos.
En cuanto al futuro, Andrea tiene grandes planes, sueña con abrir talleres en los que las personas puedan conectarse con Dios a través del arte. Estos espacios, asegura, no serán solo para aprender una técnica, sino para vivir una experiencia de conexión espiritual. Además, está trabajando en la expansión de su marca, con la apertura de nuevos mercados y la creación de un taller más grande y organizado, donde podrá seguir creando productos exclusivos que lleguen a más personas.
El éxito de su emprendimiento, no se mide solo en términos comerciales, su verdadero logro radica en el impacto que ha tenido en la vida de sus clientes. Desde niños hasta adultos, su marca ha logrado tocar los corazones de personas que buscan un mensaje de esperanza en medio de sus propias dificultades. Su historia es un ejemplo de cómo, a través del arte y la fe, es posible transformar el dolor en una fuente de inspiración y servicio para los demás.
El mensaje que Andrea quiere dejar a otros emprendedores es claro: “La fe es el mejor antídoto para el fracaso”.
A lo largo de su camino, ha aprendido que la perseverancia y la creencia en uno mismo son claves para superar los obstáculos, y resalta la importancia de trabajar desde el propósito, de entender que los emprendimientos no son solo un negocio, sino una forma de servir a los demás y de dejar una huella positiva en el mundo.
«Para la Gloria de Dios» es, en última instancia, una invitación a vivir la vida con fe, creatividad y propósito y Andrea ha convertido su dolor en una misión de vida, donde su emprendimiento es un reflejo de su profundo deseo de llevar luz a quienes más lo necesitan.





