Mente Azul, un emprendimiento de inclusión y el amor familiar

Chocolates artesanales elaborados por Mente Azul, un emprendimiento inclusivo

Mente Azul es un emprendimiento que nació en febrero de 2023, impulsado por el deseo de crear un espacio inclusivo y ofrecer oportunidades laborales a personas con discapacidad cognitiva.

Sebastian, un joven autista de 21 años, es la razón de ser de este proyecto, que fue creado por su familia para ayudarlo a encontrar una vía para desarrollarse, ganar independencia y contribuir a la sociedad.

Dalia Janeth Escobar, madre de Sebastian, explica que el nombre «Mente Azul» tiene un profundo significado. El azul es el color que caracteriza el autismo, y la mente representa la forma en que su hijo procesa la información, que a veces es tan calmada como el mar, pero otras veces es más turbulenta.

La idea tomó forma a partir de su experiencia personal, y el logo tiene un significado especial: un rompecabezas, símbolo del autismo, diseñado exclusivamente para Sebastian por un familiar cercano con habilidades en diseño gráfico.

Sebastian, quien se graduó de la escuela y actualmente asiste a la Corporación Crear Unidos, una institución para personas con discapacidad cognitiva e intelectual, descubrió su pasión por la cocina a través de las terapias ocupacionales que ha recibido en el lugar.

Este interés, sumado a su deseo de tener independencia y generar ingresos, llevó a la familia a crear el emprendimiento enfocado en la elaboración artesanal de chocolates.

“Él es muy operativo y siempre quiso ser independiente, pero nos dimos cuenta de que no había muchas oportunidades laborales para él. Entonces, como familia, decidimos lanzar Mente Azul para que pudiera hacer chocolates artesanales”, comenta Dalia.

Sebastian se encarga de elaborar los productos desde el inicio hasta el final, y aunque en ocasiones necesita supervisión, como en el manejo de postres con leche, ha logrado dominar la creación de una amplia variedad de chocolates.

Ha producido barras de chocolate, chocolates rellenos de arequipe, colombinas, masmelos cubiertos de chocolate y, recientemente, trufas de Oreo. Cada nuevo producto ha surgido de su curiosidad y aprendizaje continuo.

 Además, él mismo se encarga de empacar los productos, colocar los stickers y grabar videos para las redes sociales. Sin embargo, detrás de cada video y cada creación, hay un proceso de aprendizaje, paciencia y un constante acompañamiento familiar.

El emprendimiento es completamente familiar, con Sebastian como protagonista, pero con la participación activa de todos. Su hermana mayor se encarga de las redes sociales, mientras que sus padres fueron los primeros en financiar el proyecto, adquiriendo los moldes, la olla fundidora, los materiales y hasta una nevera exclusiva para el negocio.

Además, la familia se involucra en ferias y eventos locales, donde han logrado ganar visibilidad y atraer más clientes. El emprendimiento no solo busca generar ingresos para Sebastian, sino también sensibilizar a la sociedad sobre el autismo y la inclusión laboral.

A través de las redes sociales, Mente Azul no solo vende chocolates, sino que también comparte información sobre el autismo, desmiente mitos y promueve el respeto por la diferencia.

Uno de los mayores logros de Mente Azul ha sido su participación en el programa «Envigado Emprende» de la Cámara de Comercio y la Alcaldía de Envigado. Aunque el proceso fue todo un reto, especialmente para Sebastian, la familia se ha mostrado comprometida en superar las barreras.

En la primera fase del programa, mi hija lo acompañó porque yo no podía por trabajo. Se preparó un video para presentar el pitch por su corta comunicación, pero el día de la presentación, el video no funcionó. Lo entrenamos tanto, que Sebastian fue capaz de presentar en vivo, como si fuera una obra de teatro. Yo me emocioné mucho cuando me contaron que lo hizo perfecto, porque él repitió exactamente lo que había aprendido«, recuerda Dalia con emoción.

Este momento resultó clave, ya que permitió que Sebastian avanzara en el programa en la categoría de personas con discapacidad. Desde entonces, han recibido asesorías gratuitas de la Cámara de Comercio Aburrá Sur,  que han sido fundamentales para el crecimiento del emprendimiento.

«Nos han enseñado cosas que no sabíamos, como manejar mejor las redes sociales, el portafolio de productos, los costos, los presupuestos y la inversión. Todo lo que hacíamos antes era con el corazón, pero ahora estamos aprendiendo a hacerlo de manera más técnica», dice Dalia.

En caso de ganar el premio del programa «Envigado Emprende», ya tienen un plan definido para invertir los fondos,  la idea es adquirir un carrito azul personalizado en el que Sebastian pueda vender sus chocolates.

Además, están proyectando la creación de 80 cajitas azules con chocolates que serán dejadas en consignación para otros jóvenes con discapacidad intelectual. El objetivo es entrenarlos para que puedan vender los productos, fomentando la inclusión laboral y brindándoles la oportunidad de sentirse útiles.

Mente Azul es mucho más que un negocio; representa un proyecto de vida para Sebastian y su familia, lo más valioso no es el dinero que ganan, sino la alegría que le dan, la independencia y el poder tener sus propios ingresos. Una de sus mayores satisfacciones es invitar a su hermana a helado con el dinero que él mismo gana, un gesto que, para su madre, no tiene precio.

El sueño de la familia es expandir Mente Azul, asociarse con otros emprendedores y seguir generando inclusión social a través de la venta de chocolates y otros productos.

«Estamos proyectando cosas grandes, y con la ayuda de Dios, esperamos poder ofrecer oportunidades a más jóvenes como Sebastian. Este proyecto nos ha enseñado que cuando se pone el corazón en algo, no hay barreras que no se puedan superar», concluye Dalia.

También le puede interesar: Marufit: de Antioquia al mundo

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Telegram
Email