Lo que comenzó como una idea académica terminó convirtiéndose en una empresa pionera en el país. María Paula y Tomás Valencia, esposos y fundadores de la marca Bodai Foods, que desarrolló el primer yogurt de coco sin lácteos en Colombia, son hoy un ejemplo de innovación, perseverancia y crecimiento empresarial.
De la universidad a la realidad
María Paula estudiaba Diseño Gráfico cuando surgió la oportunidad de crear una marca como proyecto de grado. En ese entonces, siendo novios, le pidió ayuda a Tomás, negociador internacional, para construir no solo el diseño sino el plan de negocio completo.
Lo que inicialmente fue una simulación académica, pronto reveló su potencial como empresa real, un producto innovador, saludable y sin lácteos que respondía a una necesidad personal, ambos eran intolerantes a estos productos y a una tendencia creciente en el mundo.
“Buscábamos una opción saludable, diferente, y nos dimos cuenta de que lo podíamos hacer realidad”, recuerda María Paula. Así, comenzaron a trabajar con una maquila para desarrollar el primer prototipo, pero rápidamente decidieron asumir el reto de escalar el proceso y producir por cuenta propia.



La planta, el producto y el propósito
En una pequeña planta en Envigado, con apenas unas máquinas heredadas, empezó formalmente la producción. La familia de María Paula tenía antecedentes en el sector de alimentos, lo que facilitó algunos aprendizajes iniciales.
Poco a poco, pasaron de comercializar en tiendas saludables conocidas en Medellín a expandirse a Bogotá y otras ciudades del país. Hoy, su yogur se vende en más de 500 puntos a nivel nacional, incluyendo ciudades como Cartagena, Barranquilla, Bucaramanga, Cali, Villavicencio y el Eje Cafetero.
Este crecimiento se ha sostenido gracias a una política de reinversión. “Todo lo que se ha generado se ha reinvertido. No hemos buscado inversionistas externos, sino que hemos crecido con esfuerzo propio y recursos estratégicos como el Fondo Emprender del SENA”, explica Tomás.
El primer yogurt fue creado por María Paula con elementos que ya tenía su mamá y hoy ya cuentan con una planta de casi 500 m² en La Estrella, un equipo de 24 empleados directos y entre 20 y 30 indirectos, ella sigue liderando el desarrollo de producto. “No soy ingeniera de alimentos, pero me encantan los ingredientes, me encanta crear. Esa sigue siendo mi parte favorita”, confiesa.

Un producto diferente en un mercado desafiante
Fueron los primeros en ofrecer yogur de coco en el país y han mantenido su filosofía de no usar conservantes ni ingredientes innecesarios. “Un producto saludable no tiene por qué ser maluco”, afirma Tomás. Su propuesta disruptiva se ha abierto paso en una industria tradicional, enfrentando retos como el mantenimiento de la cadena de frío y la competencia desigual en góndolas, donde otras marcas cuentan con presupuestos millonarios y personal permanente en punto de venta.
“Ha sido clave aprender cómo comunicar que somos un producto delicado, desde el empaque hasta la capacitación del canal de distribución”, agrega María Paula.

El impulso de Fábricas de Productividad
Desde sus inicios, han participado en programas de fortalecimiento empresarial, uno de los más decisivos ha sido Fábricas de Productividad, liderado por la Cámara de Comercio Aburrá Sur y el Gobierno Nacional.
Este programa les permitió mejorar aspectos clave de su operación. En el primer ciclo, optimizaron sus procesos comerciales y logísticos, digitalizaron los pedidos, redujeron errores humanos y lograron una trazabilidad completa desde la compra hasta el despacho.
En el segundo ciclo, se enfocaron en inventarios, compras, control de materias primas y proyección de la producción. Esto les dio mayor control interno, eficiencia y sostenibilidad en su planta de producción.
“Muchas veces uno no ve lo que está fallando porque está metido en la operación. Tener un ojo externo fue clave para entender cómo podíamos mejorar”, explican María Paula y Tomas
Expansión y nuevos públicos
Con la llegada de su hijo de 11 meses, la inspiración para una nueva línea surgió naturalmente, ahora trabajan en productos funcionales para niños, también a base de coco, con otros superalimentos pensados en su nutrición.
Su visión es clara, Bodai quiere seguir creciendo y convertirse en un referente de alimentación saludable en América Latina, manteniendo siempre su filosofía: productos limpios, deliciosos, funcionales y responsables.






