A sus 16 años, Mario Alejandro Colmenares Mejía es un ejemplo de cómo la pasión, la disciplina y el deseo de salir adelante pueden abrir caminos insospechados. Su historia no es solo la de un adolescente que descubrió su gusto por la tecnología en un pueblo del suroeste antioqueño; es también la de un joven que, con apoyo de su madre, ha convertido su curiosidad en un emprendimiento que ya empieza a dar frutos.
De Cúcuta a Jardín
Mario nació en Cúcuta, Norte de Santander, pero su vida desde pequeño ha estado marcada por el movimiento constante. El trabajo de su madre, ingeniera civil, los llevó a recorrer distintos lugares del país hasta llegar a Jardín, Antioquia, donde empezaría a descubrir lo que sería su gran pasión.
Fue allí, con 14 años, cuando un amigo le compartió un video de YouTube sobre cómo hacer mantenimiento a una consola de videojuegos. “La primera vez que desarmé mi Play 4 me encantó todo lo relacionado con el hardware y el software”, recuerda Mario. Ese primer acercamiento lo llevó a pensar en emprender: si podía reparar su propia consola, ¿por qué no ayudar a compañeros del colegio que necesitaran lo mismo? Así nació su primera chispa de negocio.

El inicio de un sueño, reparando consolas y computadores
Su primer encargo formal llegó poco después, cuando una compañera le llevó una Nintendo Switch. El reto lo motivó a aprender más y a proyectarse hacia el futuro: estudiar Ingeniería de Sistemas. Desde ese momento, Mario no ha dejado de aprender, indagar y experimentar, convencido de que la mejor manera de crecer es estar en constante preparación.
Al mudarse a Sabaneta con su madre, quien buscaba darle más oportunidades educativas y de ciudad, Mario conoció a John, un hombre trabajador del centro de Medellín que decidió dejar su empleo formal y unirse a él en un proyecto conjunto. De esa alianza nació DKM Technologies, un emprendimiento dedicado a reparar y restaurar computadores y consolas, además de comprar y revender equipos.
“Estamos en una etapa de crecimiento. No tenemos local todavía, pero el sueño es montar nuestro propio espacio para ofrecer desde reparaciones hasta distribución de computadores nuevos o de segunda”, explica el joven, con una claridad que sorprende para su edad.



El papel de su madre y su abuelita, la inspiración detrás del esfuerzo
Detrás de cada logro de Mario está la fuerza de su familia. Su madre, a pesar de estar hoy desempleada y en recuperación de una cirugía, ha sido la figura que le inculcó disciplina y la decisión de no rendirse. Su abuela, por su parte, ha sido el soporte en su crianza diaria.
“Yo trato de aportar lo que puedo. Si mi mamá me dice ‘mi hijo, regáleme’, yo le doy. Con lo que he ganado también he podido comprarme mis herramientas y algunas cosas personales”.
El Codelab, una experiencia que marcó la diferencia
Uno de los momentos más importantes en el proceso de Mario fue participar en el Codelab de la Cámara de Comercio Aburrá Sur. Gracias a la invitación de una profesora de su colegio, la Institución Educativa José Félix de Restrepo Vélez, se inscribió en este espacio de formación en programación.
Allí se enfrentó a su primer reto real: crear, junto a un grupo de compañeros, un sistema en Python para gestionar listas de empleados con base en criterios más humanos que los simples resultados. Usando librerías como Faker, Mario y su equipo diseñaron una propuesta que no solo analizaba competencias técnicas, sino también habilidades blandas como la empatía.
“El Codelab me sorprendió mucho porque fue mi primera experiencia seria en programación. Aprendí bastante con la guía de los profesores, pero también gracias a la colaboración con mis compañeros. Y lo más bonito es que fuimos uno de los equipos ganadores”, cuenta con orgullo.



Entre videojuegos, cursos y nuevos proyectos
A pesar de su corta edad, Mario no se limita a lo que ya sabe. Actualmente cursa once en el colegio y complementa su formación con programas especiales como el de Pensamiento Computacional en EAFIT, donde desarrolló un sistema de riego automático con sensores de humedad para optimizar el uso del agua en cultivos escolares.
También dedica tiempo a los videojuegos, que más allá de un pasatiempo, son para él una forma de sumergirse en mundos distintos, analizar historias y fortalecer su creatividad. Uno de sus favoritos es Red Dead Redemption 2, de Rockstar, compañía que admira profundamente.
Mirando hacia el futuro
El horizonte de Mario está claro, quiere ingresar a la universidad para convertirse en ingeniero de sistemas, conseguir becas que le permitan costear sus estudios y, al mismo tiempo, seguir fortaleciendo DKM Technologies.
“Me describo como una persona enfocada, soñadora y echada para adelante. Todo lo que tengo hoy ha sido con esfuerzo y dedicación. A veces uno siente que no quiere seguir, pero esos momentos son solo escalones que hay que superar para llegar más alto”, afirma con convicción.
Entre sus sueños inmediatos está sacar la licencia de conducción, un logro que ya tiene casi en sus manos gracias al dinero ahorrado por su trabajo. Más adelante quiere viajar por Colombia y demostrar que los sueños se alcanzan con disciplina.
Un ejemplo para otros jóvenes
La historia de Mario no solo refleja el empeño de un joven curioso y apasionado por la tecnología, también es un mensaje poderoso para otros adolescentes, sí se puede emprender desde temprano, sí se puede ayudar en casa y sí se pueden cumplir los sueños con esfuerzo y preparación.
Con su mesa de trabajo en su habitación, sus herramientas organizadas y el apoyo de su madre y abuela, Mario Alejandro continúa creciendo. No tiene dudas de que su historia apenas comienza, y que con cada reto, está más cerca de demostrar que lo que un día fue un simple hobby puede convertirse en una gran empresa.



