En el mundo de las pinturas, la cosmética y el diseño, elegir el color exacto es una decisión fundamental. Detrás de algo tan cotidiano para el consumidor existe una industria altamente especializada: la fabricación de cartas de color.
En Colombia, Intercolor, empresa ubicada en La Estrella, Antioquia, se ha consolidado como un referente en este sector y hoy lleva sus productos a diferentes mercados de América Latina y el mundo.

En Estrategia TV, Carlos Andrés Loaiza Arango, gerente general de Intercolor, compartió la historia de una compañía que, durante casi cuatro décadas, ha construido su crecimiento sobre la innovación, la adaptación y, especialmente, el valor de su gente.
Una empresa que nació de una oportunidad
La historia de Intercolor comenzó hace casi 40 años, cuando sus fundadores, Sergio Mejía y Raúl Aguilar, identificaron una oportunidad en un mercado muy especializado.
Ambos trabajaban en una compañía que producía credenciales y que también elaboraba cartas de color para empresas de pinturas. Al reconocer el potencial de este negocio, decidieron emprender por su cuenta y crearon Intercolor, inicialmente con pequeñas máquinas de origen checoslovaco.
Uno de sus primeros grandes clientes fue Pintuco, una de las principales compañías de pinturas de Colombia. Desde entonces, la empresa comenzó a desarrollar una especialización que con los años se convertiría en su principal diferencial.
Tras el fallecimiento de los fundadores, la segunda generación, integrada por los tres hijos de Sergio Mejía, decidió asumir el reto de continuar con el legado familiar. Para hacerlo, fortalecieron el gobierno corporativo e incorporaron liderazgo externo, buscando darle a la compañía una visión de largo plazo.
El secreto está en aplicar pintura real sobre papel
Aunque Intercolor hace parte del sector gráfico, su proceso de producción tiene una particularidad que la diferencia de otras empresas: sus cartas de color no se limitan a reproducir tonos mediante tintas convencionales. La compañía desarrolló una tecnología que permite aplicar pintura real directamente sobre el papel.
El proceso no es sencillo. Las pinturas utilizadas normalmente en superficies como paredes no están diseñadas para adherirse al papel. Por eso, Intercolor tuvo que desarrollar formulaciones y bases específicas para conseguirlo.
El resultado son cartas de color que permiten apreciar de manera mucho más precisa el tono que finalmente tendrá una pintura. Una especialización que ha llevado a la compañía a ocupar un lugar particular dentro de esta industria.
Según Loaiza, en Colombia Intercolor es la única empresa dedicada a este tipo de producción y en Latinoamérica son muy pocas las compañías que compiten en este mercado.
Su tecnología también les ha permitido ampliar su portafolio. Además de las cartas para pinturas arquitectónicas, actualmente desarrollan catálogos para productos como esmaltes de uñas y tonos de bases para la piel.
De La Estrella para el mundo
Intercolor es una empresa mediana en número de colaboradores, con alrededor de 83 trabajadores, pero con una importante capacidad exportadora.
Cerca del 80 % de su producción se exporta a unos 22 países, principalmente en Latinoamérica, aunque sus productos también llegan a mercados como Ghana, en África.
Gran parte de este crecimiento internacional se ha dado de la mano de multinacionales que utilizan sus cartas de color en diferentes países. Así, desde una empresa ubicada en La Estrella, productos especializados terminan llegando a distintos mercados del mundo.
Pero el crecimiento de Intercolor no se ha limitado a las exportaciones. En los últimos años, la compañía también ha trabajado en mejorar su productividad, reducir costos y avanzar hacia una operación más sostenible.
Entre sus principales avances se destacan:
- Energía limpia: la instalación de 400 metros cuadrados de paneles solares, que permiten cubrir el consumo energético de la operación durante el día.
- Proveeduría local: la sustitución de materias primas que anteriormente eran importadas desde Holanda por insumos de proveedores nacionales.
- Fortalecimiento financiero: la empresa pasó de registrar ventas cercanas a los 4.000 millones de pesos en 2019 a bordear los 12.000 millones actualmente, manteniendo un nivel de endeudamiento saludable.
Una empresa que también apuesta por su gente
Más allá de las cifras, uno de los aspectos que más destaca en Intercolor es la permanencia de sus trabajadores. La compañía registra un promedio de 16 años de antigüedad laboral, un indicador que refleja una relación construida durante décadas.
A esto se suman iniciativas de bienestar como los reconocimientos escolares para los hijos de los empleados y fondos de préstamos internos, creados para ofrecer alternativas de financiación y evitar que los trabajadores tengan que recurrir a mecanismos informales de crédito.
Para Loaiza, el factor humano es el principal activo de una organización. Su propósito como líder, explica, es lograr que las personas puedan desarrollar su trabajo de manera satisfactoria y encontrar en la empresa un espacio para crecer.
Una empresa que no se detuvo durante la pandemia
Uno de los episodios que mejor refleja el compromiso del equipo ocurrió durante la pandemia de COVID-19.
En medio de las restricciones y los cierres, Intercolor aprovechó que sus instalaciones contaban con una antigua casa finca para implementar una estrategia poco convencional: alrededor de 20 colaboradores permanecieron allí durante cerca de dos meses, completamente aislados, con el objetivo de mantener activa la producción.
La decisión permitió que la empresa continuara operando mientras buena parte de la economía estaba detenida. Además, pudieron acumular inventario para responder rápidamente a la demanda una vez se reactivó el comercio internacional.
Para Loaiza, aquella experiencia fue una de las mayores demostraciones del compromiso de los trabajadores con la compañía.
Emprender también es transformar vidas
La historia de Intercolor muestra cómo una empresa que nació identificando una oportunidad en un nicho muy específico logró convertirse en un actor con presencia internacional, sin perder de vista sus raíces.
Para su gerente, hacer empresa implica mucho más que generar ventas y empleo. También significa abrir oportunidades para que las personas puedan desarrollarse y mejorar las condiciones de sus familias.
Intercolor es, así, una muestra de cómo desde el Aburrá Sur se pueden crear productos especializados, competir en mercados internacionales y construir empresas que crecen poniendo a las personas en el centro.
Para conocer la historia completa de Intercolor y escuchar la conversación con Carlos Andrés Loaiza Arango, vea el programa completo en Estrategia TV.



