La historia de Lotus Flower, liderada por Paola Bedoya Granados, es un testimonio inspirador de cómo una necesidad personal puede transformarse en un próspero proyecto empresarial. Paola, negociadora internacional y la primera en su familia con un título universitario, se encontró en un punto de inflexión cuando ella y su esposo comenzaron a experimentar alergias a los jabones comerciales. Esta situación los impulsó a investigar y desarrollar sus propios jabones naturales.
Paola, con 15 años de matrimonio, siempre ha sido una persona dedicada y trabajadora. Su educación como negociadora internacional fue un logro significativo, pagando su carrera mientras trabajaba, demostrando su determinación y capacidad para alcanzar sus metas.
Después de finalizar un contrato como asistente administrativa, Paola siempre proactiva, buscó nuevas oportunidades. Fue entonces cuando, junto a su esposo, identificaron la necesidad de crear productos de cuidado personal que no causaran reacciones alérgicas.
Inicialmente, la creación de jabones comenzó como una solución personal, experimentaron con glicerina y luego avanzaron a la técnica más compleja de saponificación en frío, creando jabones desde cero con ingredientes naturales.

Los primeros productos fueron probados por su familia, y sus padres se convirtieron en sus primeros clientes y mayores defensores, especialmente su madre, quien notó excelentes resultados en su piel sensible.
El negocio, que comenzó hace tres años, se formalizó después de una invitación a una reunión de desarrollo económico en la alcaldía del municipio, lo que llevó a Lotus Flower a registrarse como microempresa en la Cámara de Comercio.
La empresa ha crecido significativamente, ampliando su línea de productos más allá de los jabones para incluir mantequillas corporales, aceites y bálsamos labiales. La producción mensual ha pasado de 10 jabones a más de 165, además de casi 100 unidades de otros productos. Utilizan redes sociales como Instagram y una tienda virtual para llegar a sus clientes, ofreciendo también personalización de jabones.


Desafíos superados y el impulso de la Cámara de Comercio
Paola enfrentó un momento difícil al año y medio del proceso, dudando del negocio mientras estaba desempleada. Estuvo casi un mes sin hacer contenido, sintiendo que no había mercado para sus productos.
Sin embargo, el apoyo incondicional de su esposo fue crucial para superar esa etapa, recordándole la calidad de sus jabones y el impacto positivo que tenían.
La Cámara de Comercio ha sido un pilar fundamental en el desarrollo de Lotus Flower, brindando capacitaciones en áreas clave.
En el programa CERES aprendieron a:
- Exhibir productos en ferias: Con Carlos Mario, aprendieron que no se trata solo de poner productos en una mesa, sino de tener objetivos claros, recolectar información de posibles clientes, y diseñar un stand coherente y llamativo. Se les enseñó la importancia de la organización, la uniformidad en los habladores y la verificación de enlaces.
- Interactuar con clientes: Aprendieron a persuadir a los clientes sin invadirlos, a definir su público objetivo y a comunicar eficazmente los beneficios de sus productos, incluso ante la percepción de precios más altos en comparación con el mercado convencional.
- Diseñar páginas web y pautar en redes sociales: Con Santiago, recibieron formación sobre cómo hacer que su página web fuera más atractiva y cómo pautar eficazmente en redes sociales, entendiendo que estas plataformas se mueven más por el entretenimiento.


La experiencia en la feria organizada por la Cámara de Comercio fue «espectacular». Paola destacó la excelente organización del evento, las mesas y sillas diferentes, y la protección contra la lluvia, elementos que no suelen verse en otras ferias.
Fue una oportunidad para compartir con otras 20 emprendedoras, algunas muy jóvenes, y ver la pasión y el esfuerzo detrás de cada proyecto.



Estructura y visión futura
Actualmente, Paola Bedoya realiza la mayor parte de la producción, mientras que su esposo la apoya con publicaciones en redes sociales, edición y domicilios. La familia de Elena, incluyendo a su padre, quien inicialmente era escéptico, ahora apoya plenamente la marca, demostrando que el trabajo hecho con amor da frutos.
Sus familiares y amigos también actúan como «ayudantes externos», recomendando la marca y recibiendo incentivos por su apoyo.
A mediano plazo, Lotus Flower planea establecer un taller certificado con registro IMVIMA, consolidando un espacio dedicado exclusivamente a la producción. Para el próximo año, buscan que sus productos estén disponibles en tiendas, expandiendo así su alcance en el mercado.
La historia de Lotus Flower demuestra que con pasión, apoyo y la guía adecuada, es posible convertir una idea en un negocio exitoso y en constante crecimiento, superando desafíos y alcanzando nuevas metas.



