Ciclorgánicos,  transformando residuos en oportunidades

La empresa Ciclorgánicos se erige como pilar fundamental en la gestión ambiental. Jaime Alberto Escobar Fernández, fundador, gerente y socio de esta innovadora compañía, compartió detalles sobre su trayectoria, su impacto en la gestión de residuos orgánicos y su visión de futuro.

Un comienzo con visión y resiliencia

Ciclorgánicos, aunque inició en el 2004, su enfoque inicial no estaba centrado en la gestión de residuos orgánicos. Hace siete años, Jaime Alberto Escobar Fernández, ingeniero forestal con especializaciones en gestión de residuos sólidos y alta gerencia, y una maestría en curso en gestión, tratamiento y valorización de residuos orgánicos dio un giro a lo que es hoy la empresa.

Su motivación era clara, crear una empresa de triple impacto, ambientalmente amigable, socialmente responsable y económicamente viable, que ofreciera una solución a la problemática ambiental de los residuos.

Bajo la dirección de Jaime, la empresa ha experimentado un crecimiento exponencial, El procesamiento de residuos orgánicos pasó de 30.000 kg mensuales a 350.000 kg mensuales. La plantilla de empleados creció de 4 a 15, y la base de clientes se expandió de 6 a aproximadamente 120.

Este crecimiento es un testimonio del modelo de negocio de Ciclorgánicos, que monetiza principalmente a través del servicio de recolección y transporte de residuos (90% de los ingresos) y la venta de mejorador de suelos o abono orgánico a campesinos (10%).

La problemática de los residuos orgánicos y la solución de Ciclorgánicos

Jaime Alberto Escobar Fernández enfatiza que el 60% de los residuos que llegan a los rellenos sanitarios son orgánicos y no deberían ser enterrados. En Medellín y sus 40 municipios circundantes, se entierran diariamente 3.500 toneladas de residuos, de las cuales 2.100 son orgánicos. Enterrar estos residuos genera una alta contaminación por emisiones de metano y vertimientos de aguas contaminadas.

Ciclorgánicos ofrece una solución basada en la naturaleza, transformando estos residuos en abono orgánico de alta calidad. Su modelo de negocio es competitivo en costos con las empresas de servicios públicos, gracias a eficiencias en logística, operación y producción. Además, la empresa rompe paradigmas al educar a los generadores de residuos para que los traten como un material valioso y no como basura, evitando la fermentación y sus costos adicionales.

Aporte de la Cámara de Comercio y la innovación en bioeconomía

La colaboración con la Cámara de Comercio de Aburra sur ha sido crucial para Ciclorgánicos,  al participar en su ecosistema de bioeconomía, la empresa ha logrado conectar con otras compañías, pulir su modelo de negocio y mantenerse actualizada sobre la normativa.

Esta alianza ha permitido la cocreación de productos, como mejoradores de suelos enriquecidos con microbiología y minerales, buscando una valorización más compleja y completa de los residuos orgánicos.

Ciclorgánicos también está explorando otras formas de valorización más allá del compostaje, como la generación de gas o energía a partir de residuos orgánicos específicos. La empresa busca constantemente la eficiencia sin sacrificar la calidad, lo que se traduce en una mayor rentabilidad para los campesinos que utilizan sus abonos.

Concientización y educación ciudadana: un pilar fundamental

Jaime Alberto Escobar Fernández resalta la importancia de la educación ciudadana en la gestión de residuos, comenzando desde el hogar. El primer paso es el uso y consumo responsable para minimizar la generación de residuos. Luego, es crucial identificar y clasificar los residuos en tres grupos principales:

  • Aprovechables (reciclables): Cartón, papel, plástico, vidrio, metal (en canecas blancas).
  • Orgánicos: Residuos con capacidad de degradarse naturalmente, que generan humedad y olores (en canecas verdes). Constituyen el 60% de la generación diaria.
  • Ordinarios: Residuos a los que aún no se les ha encontrado una forma de reutilización (en canecas negras). Representan el 10% de la generación diaria.

Ciclorgánicos ofrece un servicio consultivo B2B, enseñando a las empresas a identificar, clasificar y almacenar sus residuos orgánicos. Además, proporciona certificados de compostaje y de evitación de emisiones de metano, promoviendo la economía circular y la educación ambiental. La planta de tratamiento de Ciclorgánicos en Caldas está abierta al público y funciona como un centro de aprendizaje, desmitificando la idea de que una planta de residuos debe oler mal.

Mirando hacia el futuro

A pesar de ser una empresa familiar, Ciclorgánicos está abierta a la inversión y ha participado en programas de aceleración para pulir su modelo de negocio y buscar capital. Tienen un plan de expansión para el Valle de Aburrá, buscando abrir plantas en diferentes zonas para acercar el tratamiento a los residuos y reducir el impacto del transporte.

La empresa también está explorando modelos innovadores como la «maquila» de abono orgánico, donde las empresas grandes pueden adquirir un bien (abono orgánico) en lugar de pagar por un servicio. Esto les permite comercializarlo o donarlo a sus proveedores, cerrando el ciclo de sus residuos orgánicos y mejorando la calidad de los productos agrícolas.

Ciclorgánicos es un ejemplo de cómo la visión, la innovación y el compromiso con la educación pueden transformar un problema ambiental en una oportunidad de crecimiento sostenible y un impacto positivo en la comunidad.al en una oportunidad de crecimiento sostenible y un impacto positivo en la comunidad.

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