Comercio metropolitano se siente inseguro

Extorsiones y vacunas siguen siendo un flagelo vigente y representativo que atenta contra la competitividad económica, la seguridad y la formalización empresarial y comercial en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

Así lo reveló un estudio realizado por el Centro de Estudios de la Empresa Micro, CEM, una alianza interinstitucional de 6 reconocidas organizaciones de Antioquia, entre ellas la Cámara de Comercio Aburrá Sur.

Dentro de algunos hallazgos que revela la encuesta, se destaca que los empresarios de unidades productivas Micro manifiestan que los principales Problemas del Entorno que enfrentan diariamente, son el déficit de parqueaderos (35,6%) seguido de la extorsión (15,7%) y la afectación por proyectos públicos (13,3%).

En relación con la extorsión, la encuesta dejó al descubierto que las microempresas siguen siendo víctimas de un proceso creciente y preocupante de un flagelo que las mismas autoridades de Policía corroboran en sus informes.

Karol Vanessa Bautista Muñoz, líder del Centro de Estudios de la Empresa Micro, CEM, explicó que el hallazgo fue debidamente validado a través de un ejercicio de consulta en el que participaron varios grupos focales y empresarios de la región.

De Norte a Sur

Mientras que en el municipio de Bello, en el norte del Valle de Aburrá, un grupo ilegal obliga a los microempresarios a vender los insumos que ellos mismos proveen, en el Centro de Medellín lo recurrente es el cobro de la cuota de seguridad, donde micro grupos de delincuentes se reparten territorialmente las cuadras.

Entre tanto, en algunos sectores del Aburrá Sur se ha identificado que la cuota se cobra dependiendo de la ubicación del negocio. Si opera en una vereda principal, tiene un precio, y si está muy escondido, otro valor de vacuna.

En general, el estudio, en el que fueron consultadas 1.237 unidades productivas de Medellín y el Valle de Aburrá (56% formales y 44% informales), arrojó que el 15,7% de los comerciantes dijeron ser víctimas de extorsión.

Entre los microempresarios informales, el 24,3% respondió que pagan una cuota que oscila entre los 20.000 y 50.000 pesos. Y el 42,4% pagan menos de 20.000 pesos mensuales.

En el caso de los formales, el 31,2 por ciento dice pagar entre 20.000 y 50.000 pesos; el 22 por ciento entre 50.000 y 100.000 pesos, y el otro 22 por ciento respondió que pagaba entre 100.000 y 300.000 pesos mensuales.

A esto se añade que el 16% de los microempresarios, tanto formales como informales, paga una cuota por operar en la zona donde se ubican; mientras que un 14% reportó la existencia de restricciones para la circulación de proveedores en el área de operación.

Por género y sectores económicos

Desde la perspectiva de género, el CEM encontró en su estudio que el 64,2% de las mujeres paga una cuota de seguridad por debajo de los $50.000; mientras que 50,1% de los hombres se ven obligados a pagar tarifas que superan los $50.000.

En cuanto al sector, los empresarios de industria y comercio reportan una mayor participación en el rango de $20.000 a $50.000. En Comercio el 26,8% de los Microempresarios hace pagos inferiores a $20.000.

Cuando los empresarios se enfrentan a situaciones de inseguridad, el Informe encontró que el 67,8% acude a la Policía. La siguen, en orden de importancia, familiares, amigos y los jefes de bandas criminales.

En el caso particular de los micros formales, el 75% dijo recurrir a la Policía y el 8% a familiares. Aunque para los micros informales, su principal fuente de soluciones o ayuda en temas de seguridad también es la Policía (54 %), los familiares tienen una participación importante (14%), seguidos por los amigos (5 %).

Una situación similar se evidenció al analizar este punto por género. Según el Estudio, tanto Hombres (70,9%) como Mujeres (64,4%) acuden a la Policía como primera opción.

En mujeres la opción de ayuda sigue con los familiares (14,1%), funcionarios de la Alcaldía y amigos, mientras que los hombres recurren en menor medida a familiares (6,4%), a los amigos (4,1%) y a los jefes de bandas (3,7%).

Barreras de formalización

Aunque los empresarios, sin distinción, enfrentan diferentes obstáculos en todas las etapas, la Encuesta CEM indagó por aquellos que son más frecuentes al inicio del proceso de creación.

En general, coinciden en que el capital financiero es la mayor barrera: Un 38% de los informales indicó que la falta de éste es una gran dificultad; seguida de los costos, trámites e impuestos (36%) de creación; del acceso a mercados (28%), y de la falta de apoyo social (17%).

Para los formales, después del capital financiero el porcentaje más alto en la categoría de muy difícil se presentó en los costos, trámites e impuestos de la creación; el apoyo social, y el acceso a mercados.

En cuanto a otras problemáticas comerciales que compartieron los encuestados apareció la alta competencia como la mayor preocupación.

Este es un fenómeno constante que han arrojado otros estudios en este tamaño empresarial, el cual puede estar mediado por el sentimiento de los empresarios asociados a competencia desleal, guerra de precios y exceso de oferentes en su mercado; y que depende del tipo de actividad económica en donde se puntualice más o menos una de esas causas.

Con relación con los factores tributarios, el estudio evidenció que los altos niveles impositivos (52%) y la complejidad (38.9%) para comprenderlos dificultan el crecimiento empresarial.

Los encuestados dijeron notar una alta manifestación de poco retorno de los impuestos pagados, al considerarlo un gasto oneroso, además de su dificultad para entenderlos.

Cabe resaltar que la encuesta arrojó que las Cámaras de Comercio son las entidades de apoyo para el crecimiento y acompañamiento que más reconocen las micros del Valle de Aburrá entre los formales (48,3%) mientras que las microempresas informales reconocen más el apoyo en las Alcaldías Municipales (32.9%). En dicho segmento las Cámaras de Comercio son la tercera entidad más reconocida.

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