La historia de Catalina Zuleta Gómez, la mente creativa del aguacate, es un caso de estudio sobre la reorientación profesional impulsada por la pasión. Graduada como psicóloga de la Universidad Pontificia Bolivariana, Catalina dedicó 14 años de su carrera a la selección de personal.
A pesar de su trayectoria, su verdadera vocación siempre fue la psicología clínica y de la salud, un camino que no logró consolidar plenamente en el ámbito laboral. Esta búsqueda la llevó a un punto de inflexión, retirándose de la selección de personal para explorar otros intereses que siempre la habían acompañado: la fotografía, la venta de accesorios y, especialmente, la cocina, donde ya había incursionado con su emprendimiento anterior, “Sabores del Hogar”, dedicado a conservas y antipasto.
El nacimiento de Aguacata fue una feliz casualidad. Una tarde, motivada por su gusto por la cocina y con unos aguacates muy maduros en casa, Catalina buscó en internet una idea para un postre diferente, descubriendo la existencia del helado de aguacate congelado.
El producto inicial, al triplicarse en cantidad, fue envasado y regalado a sus tías, cuya reacción entusiasta fue unánime y la animaron a venderlo. Así, la idea informal comenzó a transformarse en un negocio serio, iniciando las ventas en su urbanización.
Formalización y el impulso institucional


La formalización de Aguacata fue un proceso acompañado por el ecosistema de apoyo al emprendimiento. Catalina tocó la puerta del círculo solidario Fomentamos, que le brindó financiación para la etapa inicial. Posteriormente, una persona de la Alcaldía de Sabaneta, la guio para inscribirse en un curso de manipulación de alimentos con el Sena y la asesoró para ingresar al circuito de emprendedoras de la Secretaría de la Mujer donde realizó los diagnósticos y la caracterización de su negocio.
A partir de junio del 2025, Aguacata se formalizó y comenzó a participar activamente en ferias, logrando un éxito inicial significativo.
Desafíos superados
El crecimiento del negocio trajo consigo retos. Uno de los más notorios son las dolencias físicas, como la artrosis en las rodillas, que se han exacerbado por las largas jornadas de trabajo de pie, en producción y en ferias.
A nivel operativo, el principal desafío es la rápida oxidación del aguacate, lo que exige un procesamiento inmediato y una meticulosidad en la remoción de fibras para asegurar una pulpa cremosa y de calidad.
La línea de productos ha evolucionado de sabores tradicionales (chips de chocolate, galleta, pistacho), todos con base de aguacate, a una innovadora línea saludable sin azúcar. Este desarrollo, impulsado por la demanda, fue un arduo proceso de mes y medio, pues no existían recetas. Catalina experimentó con sus tíos diabéticos, utilizando una estevia especial para repostería y yogur griego, logrando mantener el concepto natural del producto. Incluso debió incorporar un ingrediente para evitar la cristalización del helado, que tendía a quedar excesivamente duro.

«Transfórmate y alístate para crecer»: un aliado estratégico
Un paso decisivo para la madurez de Aguacata fue su participación en el programa “Transfórmate y alístate para crecer” de la Cámara de Comercio Aburrá Sur. Catalina Zuleta Gómez destaca que el programa fue altamente provechoso, gracias a los excelentes capacitadores en áreas como habilidades blandas, mercadeo digital y finanzas.
Los conocimientos adquiridos fueron aplicados de inmediato, resultando en mejoras sustanciales a nivel financiero, de estrategia de mercadeo y en un aumento de seguidores en redes sociales. La empresaria enfatiza que este tipo de programas son un acompañamiento excelente y vital para el emprendedor.
Proyecciones y formalización en el horizonte
Aguacata se encuentra en una etapa de gran proyección. Actualmente, las ventas se realizan en ferias y mediante domicilio en Envigado y Sabaneta, con planes concretos de ingresar a la plataforma Rappi a corto plazo.
El nombre de la marca, «Aguacata» (combinación de su apodo «Cata» y aguacate), fue un acierto de su esposo, ingeniero de sistemas, quien también es el encargado del marketing, el diseño de logos temáticos (adaptados a temporadas como Feria de las Flores y navidad), y la gestión de las redes sociales.
La próxima meta adquirir una batidora industrial y un congelador vertical, lo que aumentaría drásticamente su capacidad de producción por lote. Simultáneamente, avanza en la formalización de su negocio: está en contacto con un abogado de la Cámara de Comercio para recibir orientación sobre el proceso de registro de marca y el Invima, siendo este último un requerimiento fundamental para la distribución en minimercados y supermercados.



Catalina está sentando las bases para llevar su producto, un helado de aguacate que ya es referente de calidad e innovación en Sabaneta, a una escala regional más amplia. Su historia se consolida como un ejemplo de que la resiliencia, la formación empresarial continua y el acompañamiento institucional son los ingredientes esenciales para convertir una idea casual en una empresa con una proyección tangible en el mercado.



