La declaración de renta es el ejercicio mediante el cual las personas informan ante la ley sus ingresos, gastos y situación económica durante el último año fiscal. Más que un trámite, es una forma de organizar la información financiera y cumplir adecuadamente con las obligaciones tributarias.
De acuerdo con Daniel Diosa Martínez, contador y abogado, miembro del Comité Tributario y Contable, el Estado tiene tres formas principales para determinar si una persona natural debe declarar renta: el patrimonio, los ingresos y los consumos.
El primer criterio es el patrimonio. Las personas que cuentan con un patrimonio superior a 224 millones de pesos están obligadas a declarar. En este punto se tienen en cuenta bienes como viviendas, vehículos y propiedades.
El segundo criterio son los ingresos. Si durante el año una persona recibió más de 69 millones de pesos, debe revisar si está dentro de los obligados a declarar. En estos ingresos se incluyen salarios, primas, cesantías, dividendos, trabajos adicionales u otras rentas.
El tercer criterio son los consumos. La administración tributaria también analiza los movimientos realizados mediante tarjetas débito, crédito y transferencias bancarias. Si estos consumos superan los 69 millones de pesos, puede ser un indicador de que la persona supera los topes establecidos para declarar.
Sin embargo, uno de los puntos que más genera confusión es creer que todos los movimientos bancarios representan ingresos. Por ejemplo, si una persona compra un vehículo, recibe un préstamo del banco y posteriormente transfiere ese dinero entre cuentas propias, estos movimientos pueden reflejarse varias veces en el sistema financiero. Por eso es importante contar con los soportes necesarios para demostrar el origen de los recursos, ya que no todo movimiento bancario corresponde a un ingreso.
Declarar no siempre significa pagar impuestos
Un aspecto fundamental es entender que existe una diferencia entre ser declarante de renta y ser contribuyente. Una persona puede estar obligada a presentar la declaración, pero esto no significa necesariamente que deba pagar un impuesto.
Mientras mayores sean los ingresos de una persona, mayor puede ser su responsabilidad tributaria, siempre y cuando supere los topes establecidos por la ley. Desde 2016, el sistema tributario analiza la situación particular de cada persona teniendo en cuenta diferentes tipos de rentas:
- Rentas de trabajo.
- Rentas no laborales.
- Rentas patrimoniales.
- Rentas de pensiones.
- Rentas de dividendos.
Cada tipo de renta tiene unas condiciones específicas y permite aplicar ciertos beneficios siempre que estén debidamente soportados.
Beneficios tributarios y soportes
Dentro de los beneficios que pueden aplicar las personas están los intereses pagados por créditos hipotecarios, aportes voluntarios a fondos de pensiones, aportes a seguridad social y compras realizadas mediante facturación electrónica.
No obstante, con los cambios en la normativa tributaria se redujeron los límites de algunos beneficios. Por ejemplo, si una persona tuvo ingresos por 100 millones de pesos, puede descontar ciertos valores, pero los beneficios no pueden superar el límite establecido del 40 % de esos ingresos.
La Unidad de Valor Tributario (UVT) cambia cada año y esto influye en los cálculos de las obligaciones tributarias. Actualmente, incluso personas con ingresos que antes no estaban obligadas a pagar impuestos pueden empezar a hacerlo dependiendo de sus condiciones económicas y los beneficios aplicables.
Cada costo o gasto que una persona pretenda descontar debe estar debidamente sustentado. Por ejemplo, pagos relacionados con una agencia de arrendamiento, arreglos de una propiedad u otros gastos asociados a una actividad económica deben contar con los documentos que respalden dichos movimientos.
En el caso de las pensiones, se debe demostrar y aportar la información necesaria para aplicar las condiciones de exención establecidas por la ley. Para las rentas no laborales, los gastos también deben estar soportados para que puedan ser tenidos en cuenta.
En las rentas de trabajo, la ley permite una exención del 25 % bajo las condiciones establecidas, además de otros beneficios como medicina prepagada, aportes voluntarios a fondos de pensiones e intereses pagados por créditos hipotecarios.

Cuidado con el uso de la facturación electrónica
Uno de los llamados de atención está relacionado con el beneficio del 1 % por compras soportadas con facturación electrónica. Algunas personas permiten que terceros registren compras a su nombre para obtener este beneficio, una práctica que puede generar inconvenientes e incluso consecuencias legales, especialmente cuando los valores facturados no corresponden con los ingresos reales de la persona.
¿Qué pasa si una persona no declara o no paga renta?
No cumplir con esta obligación puede generar consecuencias económicas. Si una persona presenta la declaración, pero no realiza el pago correspondiente, se generan intereses moratorios.
Por otro lado, si una persona está obligada a declarar y no lo hace, la DIAN puede aplicar una sanción por cada mes de retraso equivalente al 5 % del impuesto a cargo.
Frente a esta situación, Daniel Diosa Martínez destaca la importancia de que los contribuyentes entreguen información clara y completa a sus contadores, y que exista una adecuada documentación del proceso.
“Se debe ser muy exigente con la información que recibe por parte del contribuyente y que dejen constancia de qué entregan y cómo lo entregan”, señala el experto.
La recomendación final es mantener organizados los documentos, justificar cada movimiento financiero y entender que una declaración de renta bien elaborada permite evitar inconvenientes y tomar mejores decisiones económicas.
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