De la cobranza tradicional a la exportación de «Felicidad»

En 1959, la gestión de cartera en Colombia tenía un rostro muy distinto al de los algoritmos y las diademas telefónicas de hoy. Era la época de Jorge Aurelio Corchuelo y el «maletín en mano», un modelo donde la recuperación de dinero dependía de la suela de los zapatos y la persuasión cara a cara. Nadie en ese entonces, ni siquiera el fundador, podría haber imaginado que ese oficio artesanal evolucionaría seis décadas después en Contento BPS, una compañía tecnológica con sede principal en Itagüí, Antioquia, que hoy desafía los estándares globales de la industria del outsourcing y los convierte en felicidad.

Esta transformación no fue un accidente, sino el resultado de una estrategia deliberada de supervivencia y adaptación a través de tres generaciones. Para los empresarios del Aburrá Sur, la historia de Contento no es solo una anécdota de éxito; es un manual sobre cómo una empresa familiar puede evitar la obsolescencia mediante la disrupción de su propia cultura.

El dilema de la identidad, cuando el nombre ya no es suficiente

La compañía aterrizó en Medellín como parte de un plan de expansión familiar, bajo la batuta de Fernando Corchuelo (segunda generación). Durante años, operaron bajo marcas funcionales como Intercobros y, posteriormente, Call Center. Sin embargo, Lucas Andrés Sierra, actual Gerente Comercial y testigo de esta evolución durante sus 24 años en la firma, identifica este periodo como una etapa de crisis de identidad silenciosa.

«Nos llamábamos igual que la categoría. Decir que trabajabas en ‘Call Center’ era volverse genérico, un commodity. Aunque operativamente éramos sólidos, carecíamos de un ADN que nos diferenciara en un mercado saturado por gigantes multinacionales», explica Lucas.

El punto de giro comenzó en el 2016,  fue en ese año cuando Anggy Corchuelo, nieta del fundador, inició la gestación de un nuevo modelo cultural, proponiendo dejar atrás la rigidez tradicional para centrarse en la «felicidad». Aunque este proceso de transformación interna y cambio de marca a Contento BPS arrancó hace casi una década, fue en 2024 cuando Anggy asumió la presidencia de la compañía, consolidando finalmente esa visión disruptiva y tomando el mando para liderar la expansión hacia el futuro. Ya no se trataría solo de cobrar o vender, sino de gestionar emociones.

La rentabilidad de la «Experiencia Total» (TX)

En el papel, hablar de «felicidad» en un sector caracterizado por el estrés, la alta rotación y las llamadas cronometradas, parece una contradicción financiera. Sin embargo, Contento BPS convirtió esta filosofía en un modelo de negocio medible denominado Total Experience (TX).

La hipótesis empresarial es pragmática: un empleado endeudado, con problemas de vivienda o estancamiento académico, es un activo ineficiente. Su atención se dispersa y su trato al cliente final se deteriora. Para corregir esto, la empresa eliminó el cargo de «agente» y creó el de «Gestor de Sueños».

Pero, ¿cómo se monetiza un sueño? La empresa implementó el «Mapa de Sueños», una herramienta de gestión donde los líderes deben conocer las metas personales de sus equipos. No se trata de filantropía, sino de ingeniería corporativa. Si un colaborador desea comprar vivienda, la empresa articula su red de alianzas con Cajas de Compensación, gestiona subsidios estatales y asesora el cierre financiero a través de su Fondo de Empleados.

Los resultados validan la tesis. Sierra relata casos de éxito donde la cultura impactó directamente el estado de resultados: «Hemos recibido operaciones de clientes corporativos que llevaban doce meses incumpliendo indicadores (KPIs) con otros proveedores. Al migrar esa operación a nuestro modelo, donde el colaborador se siente respaldado por la organización, logramos cumplir las metas en el primer mes de gestión. La empatía del empleado se traduce en una mayor tasa de recaudo y fidelización del cliente final«.

Del mensajero al gerente: La coherencia interna

La narrativa de la empresa se sostiene porque sus líderes son producto de ella. El mismo Lucas Sierra ingresó a la compañía en 2002 como mensajero, mientras estudiaba Ingenieria industrial. Al no haber vacantes operativas, aceptó el cargo más básico. Dos décadas después, lidera la estrategia comercial nacional.

Esta movilidad interna es la prueba ácida del modelo. En una industria donde el personal suele ser ave de paso, construir carreras de 20 años es una anomalía estadística que genera eficiencias operativas: el conocimiento acumulado se queda en casa, reduciendo dramáticamente los costos de la curva de aprendizaje.

El Programa Gestión con Propósito, Generación Mega

A pesar de su consolidación, la volatilidad económica reciente, marcada por la fluctuación del dólar y la incertidumbre política,  obligó a la compañía a buscar una perspectiva externa. Su ingreso al programa Gestión con Propósito, Generación Mega de la Cámara de Comercio Aburrá Sur respondió a una necesidad de recalibrar la brújula estratégica.

La gerencia reconoce que el valor del programa radicó en la metodología de «Planeación Adaptativa». En el entorno actual, los planes quinquenales son obsoletos. Gracias a la mentoría de Mega, la empresa adoptó esquemas de revisión trimestral (Q to Q), permitiéndoles pivotar rápidamente ante cambios del mercado sin perder el norte de su «Meta MEGA»: la expansión internacional y la consolidación del modelo de felicidad como producto de exportación.

«A veces, el éxito te ciega. El programa nos obligó a realizar una matriz DOFA cruda y real, ayudándonos a ver riesgos y oportunidades que, desde la operación diaria, pasaban desapercibidos», asegura el directivo.

El futuro, humanidad en tiempos de Inteligencia Artificial

Hoy, el sector BPO enfrenta su mayor amenaza y oportunidad: la Inteligencia Artificial (IA). Mientras muchos competidores apuestan por la automatización total para reducir costos, Contento BPS ha decidido doblar su apuesta por el factor humano.

Su visión a cinco años no es luchar contra la tecnología, sino utilizarla para filtrar la transaccionalidad básica. La apuesta es que, en un mundo digitalizado, la conexión humana se convertirá en un servicio premium. «La IA puede procesar datos, pero no puede empatizar con la frustración o la alegría de un cliente. Nuestro nicho será esa ‘milla extra’ emocional que ninguna máquina puede replicar«, concluye el gerente comercial.

La lección que deja Contento BPS es clara, la cultura organizacional no es un adorno de recursos humanos, es una herramienta financiera. En un mercado de commodities, donde todos ofrecen la misma tecnología y los mismos precios, la única ventaja competitiva imposible de copiar es la voluntad de una fuerza laboral que se siente genuinamente parte del proyecto. Invertir en los sueños del equipo no es un gasto; es la estrategia más inteligente para asegurar la sostenibilidad del negocio a largo plazo.

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